No hace falta hacerlas seguidas. Hay quien empieza en la fase 1 y hay quien viene con un proyecto a medio camino. El diagnóstico te dice por dónde te toca.
01
Me entiendo
“La claridad personal precede a la claridad del proyecto.”
Objetivo. Antes de hablar del proyecto, ordenamos quién eres. Qué te mueve, qué te indigna, qué decisiones tomas con criterio y cuáles tomas por inercia.
Enfoque. Claridad sobre la persona. Sin esto, lo de fuera flota.
02
Encuentro mi causa
“Una causa con cara importa más que una idea abstracta.”
Objetivo. Identificas qué problema te importa de verdad y a quién quieres ayudar. Algo que esté cerca, que conozcas, que merezca tu tiempo.
Enfoque. De la indignación difusa a una causa con cara.
03
Aterrizo mi idea
“A veces el proyecto es un subproducto de lo que ya haces.”
Objetivo. Conviertes la inquietud en una propuesta concreta. No la idea perfecta: una versión clara de qué haces, para quién, y por qué tendría sentido empezar por ahí. A veces lo que vas a construir ya existe en algo que haces o sabes; el proyecto es un subproducto de tu vida actual.
Enfoque. Foco. Y soltar las otras ideas durante un tiempo.
04
Diseño mi primer proyecto
“Probar pequeño cuesta menos que adivinar grande.”
Objetivo. Pasas de idea a plan. Qué necesitas, con quién, cuánto cuesta arrancar, qué riesgos hay, qué se puede probar pequeño antes de comprometerse a grande. Diseñas el experimento más barato que pueda enseñarte algo real.
Enfoque. Estructura honesta. No es un business plan, es un mapa para no perderte.
05
Salgo al mundo
“Antes de vender, construye audiencia y conversaciones.”
Objetivo. Lanzas algo real, aunque sea minúsculo. Un evento, una carta a tres personas, una landing, una conversación. Antes de vender, construye audiencia y conversaciones. Lo que mueva al proyecto fuera de tu cabeza.
Enfoque. Acción imperfecta. Aprender en directo, no en simulación.
06
Aprendo y crezco
“Lo que se compone supera lo que explota una vez.”
Objetivo. Revisas qué funcionó, qué no, qué te llenó y qué te vació. Decides cómo seguir sin quemarte. Crecer a tu ritmo, sostenerlo con un sistema, o cambiar de rumbo a tiempo. Lo que se compone semana a semana supera lo que explota una vez.
Enfoque. Sostener lo que vale la pena. Soltar lo que no.